El Hostal de la Muga

El Hostal de la Muga durante la travesía de Marco Noris «En frontera», 2017
Llegué al Hostal de la Muga caminando la línea de la frontera, con los útiles de pintura a la espalda. «En frontera» (2017) es un recorrido a pie y pictórico por la franja pirenaica que separa —y a la vez cose— el Estado español y el francés. Confrontándome con la tradición pleinairista, registré in situ los lugares marcados por el exilio y la resistencia. Para mí, caminar es la herramienta de investigación; la pintura, la manera de detenerme y de volver a ligar la vivencia con la creación.
Refugiados en la frontera
El 31 de agosto de 2017, durante la travesía de «En frontera», a Amaranta Amati y a mí nos sorprendió una tormenta mientras bajábamos una ladera boscosa en busca de los hitos 524/528. Era un pliegue de montaña delimitado por un par de barrancos y cubierto por un manto de nubes tan densas y cargadas de agua que impedían la llegada de cualquier señal. La tormenta fue impresionante: no se acababa nunca y caía tanta agua que no dejó nada seco —la tenía hasta en los bolsillos del impermeable—. El camino era complicado, escarpado, sin sendas e interrumpido por los barrancos, que se iban llenando de agua a medida que pasaba el rato. No se veía nada. Fue uno de esos momentos en que te das cuenta de que, en la montaña, basta una insensatez para que todo se convierta en tragedia.
Por suerte, Amaranta recordaba haber visto en el mapa una edificación situada aproximadamente un kilómetro más adelante, al final de la ladera, al retomar la pista. Nos armamos de paciencia y de prudencia para llegar hasta allí sin contratiempos.
Así llegamos al Hostal de la Muga, un edificio tétrico y en ruinas, donde improvisamos un fuego y un campamento para pasar la noche. En aquel momento éramos refugiados en la frontera. Más tarde descubrí que el Hostal había sido un punto de paso importante para viajeros, contrabandistas, fuerzas armadas y maquis, sobre todo durante las incursiones del guerrillero antifranquista Quico Sabaté.
Memoria de frontera
El Hostal de la Muga es una antigua masía situada en el término de Albanyà, en la Alta Garrotxa (Alt Empordà), a unos 710 metros de altitud y a poca distancia de la línea fronteriza con Francia. Durante mucho tiempo funcionó como hostal y punto de descanso en una ruta de montaña: paraban en él arrieros, contrabandistas, cazadores y excursionistas, y también los romeros que cruzaban hacia el Vallespir. Con la despoblación y la pérdida de uso, el edificio fue cayendo en desuso hasta quedar abandonado y en ruinas a finales del siglo XX.
Tras la Guerra Civil, aquel paso fronterizo se convirtió en una vía de entrada para los maquis. El guerrillero antifranquista Quico Sabaté utilizó la ruta del Hostal de la Muga en varias incursiones (1956, 1957) y en la última, a finales de diciembre de 1959: desde su base en el Vallespir bajaba hacia el Hostal y seguía por Sant Julià de Ribelles, el coll de Principi, el coll de Bassegoda y Lliurona hasta Falgars. Aquella incursión terminaría con su muerte cerca de Sant Celoni el 5 de enero de 1960.
El Hostal de la Muga se encuentra actualmente en un estado avanzado de ruina y completamente abandonado. El proceso de degradación se aceleró a partir de los años 90, especialmente tras la muerte de su último morador, conocido como el Met de la Muga, en 1992. Las amenazas de desahucio y la falta de mantenimiento han contribuido al deterioro progresivo del edificio, que ha pasado de ser un establecimiento emblemático a una estructura en ruinas en poco más de tres décadas.
- Hostal de la Muga — Wikipedia (ca)
- L’Hostal de la Muga — Colla Cansalada
- Francesc Sabaté Llopart — Wikipedia (ca)
- Sobre el proyecto: Dues mirades a la frontera (Diari de Girona, 2018)
- Apuntes completos: El Hostal de la Muga