Macchina automatica / no anima1

Sin techo en Barcelona - 12.01.2025

Barcelona, 12 de enero de 2025. Pido disculpas por la posible falta de respeto hacia las personas retratadas. No he encontrado otra manera de sostener el sentido de este artículo sin publicar la imagen. Si alguien se reconoce en ella y desea que la retire, puede ponerse en contacto conmigo.

Un hombre de rasgos asiáticos duerme sentado en el zócalo de un escaparate. Su expresión es tensa, sufrida, no está claro que siga vivo. Al otro lado del cristal, una joven está sentada en una mesa de una cafetería, con los cascos puestos, absorta trabajando en su computadora. No es evidente quién llegó primero, pero lo que sí resulta claro es que la presencia del hombre no parece captar su atención en absoluto.

Recuerdo cuando llegué a Barcelona hace más de 20 años, con qué sorpresa miraba la indiferencia de los transeúntes hacia las condiciones de la gente sin techo. Yo que llegaba de la rica provincia del norte de Italia, no estaba acostumbrado a esto. Era poco frecuente encontrar gente tirada por el suelo, cosa que todavía se consideraba un asunto de gravedad. Veinte años después, la cantidad de gente sin techo ha aumentado de forma considerable y con ella, el dolor punzante que me provoca la indiferencia sistémica hacia esta humanidad descartada y abandonada. Una indiferencia a la cual me adapté, alimentándola, como en el caso de la foto que abre estas líneas. Como los demás, estoy tan acostumbrado a estas escenas que mi interés hacia las condiciones de este hombre se ha limitado a esta fotografía y a estas líneas. Estuviese vivo o muerto, sufriendo o durmiendo, era asunto de otros.

Esta imagen parece una puesta en escena del nuevo Zeitgeist contemporáneo. Separados por un fino cristal, por un lado la comodidad tecnologizada de la humanidad integrada, por otro lado los otros, los restos. El hecho en sí no es nuevo, lo que marca la diferencia es lo que no se ve. O lo que se da por sentado.

Las cuestiones que se me levantan son varias, pero la más urgente es: ¿quién se supone tiene que ser el otro encargado de solventar la emergencia de una vida humana?

La chica con los cascos en la cafetería somos nosotros frente al sufrimiento ajeno. El cristal del escaparate es la pantalla2, superficie que protege y que proyecta, barrera que convierte la emergencia en espectáculo y al espectador en inocente. La distancia entre un hombre agotado que duerme en un zócalo y un genocidio que se retransmite en directo es solo una cuestión de escala: el mecanismo es el mismo, seguimos esperando a que otro actúe. Lo neutral, a la luz de la injusticia, está del lado del opresor,3 pero también lo está la espera. Esperar a que otro se haga cargo es ya una forma de complicidad.

La indiferencia ante el sin techo no es crueldad individual, es automatismo sistémico.4 Tan absorbidos en nuestro ciclo —produce/consume/entreténete/muere—, parecemos máquinas que han dejado de registrar al otro como humano. Super comunicati, super connessi, zero emozioni, zero coscienza.5 El dispositivo se ha convertido en instrumento de nuestra propia sumisión,6 y con él la capacidad de ver al otro se ha reducido al gesto de fotografiarlo, comentarlo y seguir adelante.7

  1. La frase “macchina automatica no anima” aparece en la canción A Tratti de CSI (Consorzio Suonatori Indipendenti), incluida en su álbum de 1997, Tabula Rasa Elettrificata

  2. Véase Pantallas: «¿De qué nos protegen nuestras pantallas?» 

  3. American Gods, citado en Palestina

  4. Franco Battiato en Shock in My Town (1998) observaba el comportamiento humano como un entomólogo: «Stiamo diventando come degli insetti, simili agli insetti». Luciano Bianciardi proponía en La vita agra que «la rivoluzione deve cominciare in interiore homine», renunciando a los mecanismos que nos automatizan. 

  5. Uomoautoma

  6. Véase Il dispositivo come strumento di sottomissione: «Nos hemos convertido en prolongaciones humanas de las máquinas que hemos inventado». 

  7. Véase È assente l’umanità del dispositivo Assenti: «È assente l’umanità del dispositivo».