Empecé a hacer arte muy temprano. En la época en la cual se suele empezar a confrontarse con el mundo, lo dejé. Más tarde lo volví a retomar, cuando tenía que volver a empezar. En ello sigo, veinte años después. De arte, llegué a emborracharme y a empacharme.

Ahora me parece evidente que el arte no salvará el mundo, este arte. Y este mundo. Pero a lo mejor nos dará aliento para seguir esperando. Sospecho del arte que pretende dar respuestas y sostengo que cambiar la poesía por un producto asombroso no nos librará de la ceguera.

Sigo admirando la pintura, pues como escribió Joan Walsh Anglund1, un pájaro no canta porque tiene una respuesta, canta porque tiene una canción.

  1. Joan Walsh Anglund, A Cup of Sun (1967); frase a menudo atribuida erróneamente a Maya Angelou.