“Refugium, Refugia” al MuMe

This page is also available in: Español Català Italiano.

El 9 de noviembre se inaugura la exposición “Refugium, refugia” al MuME – Museu Memorial de L’Exili.

Exposición del sábado 9 de noviembre 2019 hasta el domingo 2 de febrero del 2020.

Inauguración sábado 9 de noviembre a las 12h

Museu Memorial de l’Exili, c/Major, 43-47, 17700 – La Jonquera
+ info:
www.museuexili.cat

La obra presentada en “Refugium, refugia” –realizada en su mayoría entre los años 2013 y 2016 y renovada con una nueva propuesta expositiva– retrata los lugares físicos y emocionales del desarraigo, lugares donde frecuentemente el entierro sigue al destierro, donde la necesidad de amparo es acompañada por su negación y donde la solución a la tragedia es solo el mal menor. Los campos son al mismo tiempo refugio y condena y certifican la pérdida de dignidad e identidad del refugiado, fracturado, apartado de sus raíces, de su tierra, de su pasado. Fosas comunes, agujeros, túmulos, cajas… refugios reales o simbólicos, alternativas cínicas a las cínicas políticas europeas. El refugiado como la condición intrínseca del desterrado, donde en la misma imposibilidad de volver a casa se encuentra la absoluta y definitiva imposibilidad de tener otra, porque el desarraigo es un trauma irreversible que afecta a los fundamentos mismos del ser humano.

La palabra refugio tiene su origen en la palabra latina refugium. Este término se usaba indistintamente para referirse al lugar hacia el cual se huye o indicar una vía de escape. En otras palabras, hacía referencia a un sitio seguro de peligros (no necesariamente físicos e inmediato) o a un medio para escapar de una situación peligrosa. Significa también “retorno, vuelta” y se opone al concepto de “deserción”. El plural –refugia– se refería a lugares escondidos de las casas romanas donde el padre de la familia podía esconder sus bienes si había algún ataque de enemigos o algún incendio.

Hace unos años, durante una visita al Museo del Exilio de La Junquera, leí por primera vez acerca del campo Joffre de Rivesaltes, un antiguo campo de concentración en el sur de Francia que se abrió en los años treinta del siglo pasado para alojar exiliados españoles. El campo quedó abierto casi 70 años, siendo también usado como campo de concentración durante la ocupación nazi y posteriormente como campo de internamiento de harkis argelinos. 


La historia de Rivesaltes es un relato dramático que cruza todo el siglo XX y se presta a ser usado por todas las investigaciones sobre los acontecimientos más trágicos de la historia europea contemporánea. Rivesaltes no es exclusivamente un lugar geográfico, es también –o sobre todo ahora que las ruinas han dejado espacio a la memoria– un espacio emocional colectivo.

El trabajo aquí expuesto –realizado en su mayoría entre los años 2013 y 2016– nace de los escombros del campo, verdugo y testigo del horror de las deportaciones nazis y del drama del exilio de miles de seres humanos. La memoria de Rivesaltes es viva y se enlaza hoy con los actuales campos que alrededor del mundo y en las puertas de Europa alojan a millones de vidas, millones de refugiados, millones de dramas: las ruinas del campo son el pasado que conecta con el presente y con la actualidad política migratoria de la Unión Europea. Sin embargo este no es un trabajo sobre Rivesaltes. Tampoco pretende ser una investigación histórica. La historia funciona aquí más bien, como guía para un viaje por la memoria emocional colectiva, buscando la universalidad de la experiencia individual, más allá de épocas, confines y nacionalidades.

La palabra refugio tiene su origen en la palabra latina refugium. Este término se usaba indistintamente para referirse al lugar hacia el cual se huye o indicar una vía de escape. En otras palabras, hacía referencia a un sitio seguro de peligros (no necesariamente físicos e inmediato) o a un medio para escapar de una situación peligrosa. Significa también “retorno, vuelta” y se opone al concepto de “deserción”. El plural –refugia– se refería a lugares escondidos de las casas romanas donde el padre de la familia podía esconder sus bienes si había algún ataque de enemigos o algún incendio.

Reparo, escape, retirada, salida. Términos que indican un recogimiento cuanto un movimiento hacia fuera, en todo caso un estado permanente de tránsito y peligro.

La obra presentada en “Refugium, refugia” retrata los lugares físicos y emocionales del desarraigo, lugares donde frecuentemente el entierro sigue al destierro, donde la necesidad de amparo es acompañada por su negación y donde la solución a la tragedia es solo el mal menor. Los campos son al mismo tiempo refugio y condena y certifican la pérdida de dignidad e identidad del refugiado, fracturado, apartado de sus raíces, de su tierra, de su pasado. Fosas comunes, agujeros, túmulos, cajas… refugios reales o simbólicos, alternativas cínicas a las cínicas políticas europeas. El refugiado como la condición intrínseca del desterrado, donde en la misma imposibilidad de volver a casa se encuentra la absoluta y definitiva imposibilidad de tener otra, porque el desarraigo es un trauma irreversible que afecta a los fundamentos mismos del ser humano.

Published by

Marco Noris

Born in Bergamo, Italy, in 1971. Lives and works in Barcelona, Spain.